El ser humano por naturaleza se caracteriza por tener el constante objetivo de satisfacer sus necesidades tanto físicas como psicológicas.
Es un factor que se ha desarrollado a la par de la evolución de la raza humana.
Esto es algo que en nuestros días se ve aún más marcado. El hombre posmoderno caracterizado por su individualismo e impulsado por obtener su satisfacción personal se ha vuelto víctima la mercadotecnia la cual trata de "facilitarle" la vida creando productos que buscan una rápida solución a sus problemas de la vida diaria.
Un ejemplo de esto es toda la comida chatarra, es decir, papitas, helados, refrescos, comida rápida, galletitas, etc. las cuales se caracterizan por crear una sensación de placer momentáneo que sólo se resume en consecuencias negativas para nuestro organismo.
Poniendo en una balanza la alimentación sana y la comida chatarra (tomando en cuenta la psicología del hombre) llegamos a la conclusión de que nos es más fácil comprar unos panquecitos en la tienda de la esquina que buscar un menu balanceado y saludable; no es por que no sea un objetivo al que todos aspiramos sino por la simple razón de que siempre buscamos la salida más fácil sin percatarnos de que tarde o temprano puede llegar a ser perjudicial para nuestra salud y en resumidas cuentas nos saldría más caro el caldo que la sopa.